PASTORAL FAMILIAR DEL VICARIATO APOSTÓLICO DE ZAMORA
CHARLAS DE PAREJAS GUIAS PARA ENCUENTROS DE PAREJAS
Propósito de la charla
Cómo esposos tener en cuenta que la familia es y debe ser una escuela de comunicación y de equilibrio donde se ejerciten y se perfeccionan los valores necesarios para la convivencia en la libertad.
Método
Los siguientes puntos se exponen intercalando el esposo y la esposa, pareja guía, quienes deben prepararse bien antes y decidir quien va hablar y compartir sus experiencias sobre cual punto.
La Charla de la Pareja Guía
è Exigencias de la sociedad:
En
nuestra sociedad Ecuatoriana y en especial como la de nuestra
provincia, extorsionada por la exigencia del rendimiento, por la
presión de tener mayores ingresos, cada uno de los miembros
encuentra la mayor protección y amparo dentro del ámbito
familiar.
Una de las misiones que debemos cumplir en nuestra familia es su estabilidad y su compromiso con la sociedad contemporánea, hay que valorarlos a partir de la “DIGNIDAD DEL SER HUMANO” y la igualdad del hombre y la mujer, la personalización y derecho al desarrollo de toda persona y de todas las personas.
è Escuela y libertad:
En este contexto y frente a cualquier signo
contrario, la clave de la realización familiar esta en
que siendo un núcleo esencial de convivencia sea también
un ámbito para el ejercicio de la libertad responsable y una
escuela del equilibrio y promoción ciudadana.
Todo esto debe estar enmarcado bajo un fundamento y desarrollo
en función de igualdad de oportunidades, donde se respete,
forme y fortalezca la dignidad, la personalidad y libertad de
todos.
Es necesario entonces ejecutar el diálogo dentro del respeto que merece cada persona, distinta de otra, sin necesidad de forzar un consenso colectivo. Luego habrá de procurarse una aptitud completa para insertarse en la sociedad y transformarla, en la medida de sus posibilidades, para el bien común.
è Autoridad es servicio:
La
autoridad, es y debe ser siempre un servicio a los hijos. Los
padres debemos respetar en todo momento la libertad responsable
de los hijos, la originalidad de su personalidad, y su genuina y
específica vocación de ser lo que ellos quieran ser.
Es imprescindible que revisemos la autoridad paterna y
complementado por la realidad de una amistad leal, sincera,
entre padres e hijos, bajo ciertas reglas que deben ser
conocidas por todos y que ayuden a educar y se conviertan, por
otra parte, en los objetivos máximos de una “EDUCACIÓN DE LA
OBEDIENCIA”. Esas reglas en el hogar, deben estar lejos de un
sentido de autoridad de “MANDO PORQUE SI”. LA AUTORIDAD ES
SIEMPRE UN SERVICIO A LOS HIJOS.
Padres y madres, presionados por las críticas de sus hijos, han renunciado a su autoridad. Han dejado que el trato entre padres e hijos pase de la confianza al irrespeto, de la crítica aceptable al insulto, de la expresión sana de los sentimientos a la irreverencia y hasta el desprecio, del juego a la agresión evidente.
è Educación en la Familia:
La familia, antes que el colegio, debe ser la escuela de
auténtico humanismo, en la que en un clima de confianza, respeto
y libertad, se aprendan y cultiven los valores trascendentes de
la persona humana; capacidad de pensar por sí mismo, de amar, de
optar libremente, la conciencia.
Cada familia podemos iniciar el cambio, Si ahora, siembran en
cada corazón la semilla de la buena voluntad, de la simpatía
hacia todos los que habiten en casa. De esta buena voluntad y
simpatía nacerá el amor.
Es la familia el lugar más idóneo para que los hijos aprendan
de sus padres a conocer y amar a Dios, a dar sentido
cristiano a su vida, profesar su fe sin vergüenza, ni temores y
enseñen a los demás a hacerlo; porque esto indudablemente
influirá en todas sus actuaciones a lo largo de su vida.
Es la familia por otra parte, el lugar donde las
personas: el padre, la madre, los hijos, todos, acuden en
busca de paz y comprensión, donde renuevan su cariño, donde
recuperan sus fuerzas para afrontar con renovado empeño, el
deber del nuevo día.
Es la familia el ámbito ideal para que los hijos, con la ayuda de sus padres, fomenten una verdadera escuela de virtudes como la alegría, el optimismo, el orden, la sinceridad, la lealtad y fundamentalmente el trabajo, para que se entrenen en el cumplimiento del deber; y para llegar a ser personas que produzcan en la vida, que aporten a la sociedad y que sean hombre de bien.
Lic. Marco Arboleda y Prof. Dora Reinoso, P. Jorge
Nigsch
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