PASTORAL FAMILIAR DEL VICARIATO APOSTÓLICO DE ZAMORA
CHARLAS DE PAREJAS GUIAS PARA ENCUENTROS DE PAREJAS
Propósito de la charla
Animar a los esposos y padres cristianos que nos exijamos obediencia a la fe, ya que somos llamados a acoger la Palabra del Señor quién nos revela la Buena Nueva de su vida conyugal y familiar. En efecto, solamente mediante la fe podremos descubrir y admirar con gozosa gratitud a que dignidad ha elevado Dios nuestro matrimonio.
Método
Los siguientes puntos se exponen intercalando el esposo y la esposa, pareja guía, quienes deben prepararse bien antes y decidir quien va hablar y compartir sus experiencias sobre cual punto.
La Charla de la Pareja Guía
è Introducción
è Familia: Comunión de Amor:
La
Familia, fundada sobre el matrimonio, nos dice el Santo Padre en
Familiares Consortio, es comunidad de vida y de amor conyugal, es
felicidad sin reserva, el hombre y la mujer se dan el uno del otro y se
aman con un amor abierto a la vida.
La familia no es producto de una cultura, el
resultado de una evolución, un modo de vida comunitaria atado a una
cierta organización social. Es una institución natural, anterior a toda
organización política o jurídica. Tiene su consistencia en una verdad
que ella no produjo, pero que viene de Dios, que es voluntad de Dios, su
fuerza, su consistencia.
El Plan de Dios no puede ser marginado. Está
arraigado en la familia, en el misterio divino, hecho del que no hay que
dudar o de imaginar otros “modelos de familia”.
La Familia cristiana testimonia sus energías, su vitalidad y su esperanza. Ella es como la luz que “brilla en los ojos de los hombres” según la imagen del evangelio ( Mt.5,14.16 ).
è Familia: Formadora de Personas:
El matrimonio se configura como comunión de
personas que se abre a una comunión más amplia: la comunión familiar,
entre todos los miembros de la familia.
La familia aparece como el lugar del don de la
persona. Esta corresponde a la vocación profunda del hombre y la mujer,
porque estos no pueden realizarse sino por la donación sincera de si
mismo.
En efecto a la luz del misterio de Cristo, la familia se constituye en el símbolo humano del amor de Cristo y de la Iglesia (Ef 5,32). Esta donación de la persona a la persona, repercute y se realiza en la donación a la persona del niño.
è Familia: Servidora de la Vida:
Como iglesia doméstica, la familia está llamada a
anunciar, celebrar y servir el Evangelio de la vida. Es una tarea que
corresponde principalmente a los esposos, llamados a transmitir la vida,
siendo cada vez más conscientes del significado de la procreación, como
acontecimiento privilegiado en el cual se manifiesta que la vida humana
es un don recibido para ser a su vez dado.
La familia asume una visión renovada de la
sexualidad en el cuadro de la comunión, cuerpo y alma de los cónyuges.
Por esta razón el S.S. Juan Pablo II subraya que la contraconcepción
(evitar la concepción) es anticonyugal y bendice la relación del amor
verdadero entre los esposos. El niño no es objeto de derecho, menos aún
un objeto de posesión.
Debemos entender el trabajo médico sobre los períodos de fertilidad y sobre el ritmo biológico de la mujer progresa, reconociendo más el valor científico de los métodos naturales. Pues estos métodos constituyen una pedagogía para un amor respetuoso de la especificidad femenina; llaman a un verdadero diálogo de la pareja. Estos métodos son muy precisos, cuando justas y graves razones demandan el espaciamiento de los nacimientos.
è La Mujer y la Vida
La familia debe estar abierta a la vida. Esta
misión atañe especialmente a la mujer, quien no puede olvidar su papel
en la familia o tomar a la ligera el hecho de que toda vida nueva está
confiada totalmente a la protección y al cuidado de ella.
La mujer está llamada a ofrecer lo mejor de si al
niño que crece dentro de ella. Su misión materna es también fundamento
de una responsabilidad particular. La madre está puesta como protectora
de la vida. A ella le corresponde acogerla con solicitud, favoreciendo
ese primer diálogo del ser humano con el mundo, que se realiza
precisamente en la simbiosis con el cuerpo materno. Aquí es donde
comienza la historia de todo hombre.
La familia debe entender este orden natural, es
necesario oponerse a la falsa concepción según la cual el papel de la
maternidad es opresivo para la mujer y que, un compromiso con su
familia, particularmente con sus hijos, le impide influir en la
sociedad. Así se perjudica no sólo a los hijos sino también a la mujer e
incluso a la sociedad.
Por eso es importante reconocer, aplaudir y apoyar la presencia de la madre en la familia, tan importante para la estabilidad y el crecimiento de esta unidad básica de la sociedad.
è La familia y el ciudadano del mañana
La familia, tal cual es, no es una realidad cerrada
sobre si misma, ni un jardín secreto reservado a la vida privada. Ella
forma a los ciudadanos del mañana, comunica a estos valores humanos
capitales para la vida de una nación, introduce sus niños en la
sociedad, por ello, la familia juega un rol esencial.
La familia es patrimonio común de la humanidad.
Como dice ya el Concilio Vaticano II, ella constituye “célula primera y
vital de la sociedad”. Esta verdad sobre la familia no es solamente un
patrimonio de los creyentes, constituye una riqueza para toda la
humanidad. La razón natural, además de la Revelación Divina contienen
esta verdad.
El futuro de la humanidad se le reconoce, hoy, a la familia. La iglesia no considera esta lucha por los derechos de la familia en la sociedad como dominio privado. Pero ella se está empeñando en esta lucha. Ha tomado sus responsabilidades frente a la humanidad.
Preguntas para el diálogo entre la pareja
La oración en familia refuerza la solidez
espiritual y ayuda a que esta sea participe de la fuerza de Dios? Por
qué?
La familia está considerada en un papel secundario excluyéndola del lugar que le compete en la sociedad? Por qué?
Lic. Marco Arboleda y Prof. Dora Reinoso, P. Jorge
Nigsch
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