FORMACIÓN PERMANENTE DE CATEQUISTAS
VICARIATO APOSTÓLICO DE ZAMORA, ECUADOR
LA LIBERACIÓN DE LOS ESCLAVOS Y MOISÉS

1. INTRODUCCIÓN
Dios se muestra en el Antiguo Testamento (A.T.), no solo como el Dios de la promesa y de la historia. Además de eso y sobre todo, Dios se muestra como el gran libertador. La liberación de los esclavos es el tema central y el sentido profundo que tiene la salida de Egipto y el éxodo que vino a continuación.
2. UN PUEBLO DE ESCLAVOS
Los descendientes de Abrahán, los Israelitas, vivieron muchos años en Egipto. Como es conocido por ustedes, amigos catequistas, que José, uno de los doce hijos del Patriarca Jacob fue vendido a unos comerciantes egipcios y todo lo que sucedió después y llenaron casi todo el país de Egipto. Para refrescar tu memoria les invito a leer: Gen 35,23-26; Gen 37,23-36; Gen 41,39-40; Gen 47,11-12; Ex 1,6-7.
En el año de 1290 al 1224 llegó a gobernar en Egipto un faraón terrible y famoso: Ramsés II, y cambió la política con relación a los Israelitas (Ex 1,8-10).
¿Qué razones movieron al faraón para cambiar su política y mostrarse duro con los Israelitas? El libro del Éxodo nos dice que tuvo tres razones:
· Razón política: la minoría extranjera se estaba convirtiendo en mayoría (Ex 1,9)
· Razón militar: porque podrían convertirse en quinta columna del enemigo (Ex 1,10).
· Razón económica: porque obtenía trabajo de balde (Ex 1,11).
Por estas razones comenzó la terrible opresión al pueblo de Israel. Esta opresión pasa por tres etapas:
- Trabajo obligatorio en la construcción
(Ex 1,11-12),
- Eliminación de todos los recién nacidos varones (Ex 1,15-22),
- Empeoramiento de las condiciones del trabajo obligatorio (Ex 5,6-23).
Como conclusión final podemos decir que el pueblo de Israel había sido un pueblo libre de pastores, se vio convertido por la fuerza en un pueblo de esclavos, tratados con dureza, en los trabajos más penosos y sin cobrar ninguna clase de jornal.
3. MOISÉS
Talvez alguien de ustedes se pregunta ¿porqué no se habla de la infancia de Moisés? Les invito a leer Ex 2,1-10. Este gran hombre de adulto era un pastor de rebaño en el país de Madián (Ex 3,1)
4. LA MISIÓN DE MOISÉS
En cierto día se le aparece Dios (Ex 3,1). Moisés vio una zarza que ardía sin consumirse. Dios se le acerca a Moisés, se le hace presente y le habla: “He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Y he bajado a liberarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel (Ex 3,7-8).
Dios le asigna la misión a Moisés: “Ve al Faraón, rey de Egipto, y dile que los deje salir de su territorio a los Israelitas” ( Ex 6,10-11). La orden está dada por Dios, ahora lo que falta es ejecutarlo. Tengamos muy claro que la iniciativa parte de Dios, que la ejecuta Moisés.
5. EL NOMBRE DE YAVÉ
El mismo Dios revela su nombre: “YO SOY EL QUE SOY” (Ex 3,14), que traduciendo a un término mas comprensible es: Yo soy el existente. Este nombre lleva a dos cosas fundamentales a tener en cuenta:
· El pueblo de Israel debe reconocer como el realmente existente y
· El realmente existente, realiza la obra de liberación (Ex 3,11) y Él estará a su lado (Ex 3,12) y es mas “Yo esté en tu boca” (Ex 3,12).
Uniendo las dos cosas en el nombre de Dios significa: Dios es el que actúa efectivamente para la liberación y salvación del hombre.
6. LA MISIÓN DE MOISÉS
Dios le encargó a Moisés esta misión de liberar a los Israelitas, pero no fue fácil. El Faraón no cedió, se puso terco (Ex 7,13). El motivo es muy fácil de entender: la razón económica era muy fuerte en ese sentido ya que el faraón tenía un ejercito de esclavos a su servicio y, como es lógico no quería soltar su presa. Por eso Dios manda las famosas plagas (las nueve primeras plagas los puedes encontrar en los capítulos 7, 8, 9, 10 y 11 del libro del Éxodo) al país de Egipto.
7. SALIDA DE EGIPTO
Los Israelitas oprimidos quieren salir. Para pedir el permiso del Faraón, ponen de pretexto de que deben ir al desierto a sacrificar a su Dios. Pese a los prodigios de las nueve primeras plagas el Faraón se niega. Entonces Dios envía la última plaga: la muerte de los primogénitos (Ex 11,4-8).
Los egipcios les dejan salir e incluso les urge para que se vayan (Ex 12,31), se van. Pero el Faraón cambia de parecer y manda perseguirlos. Entonces interviene poderosamente Yavé. Es el milagro del mar.
8. EL PASO DEL MAR ROJO
Este relato se cuenta en el capítulo 14 del Éxodo. Existen dos tradiciones. En el un caso que el mar se divide en dos cuando Moisés levanta el bastón y en el otro es que, Yavé hace soplar un viento fuerte del este que seca el mar.
9. EL SIGNIFICADO PARA HOY
¿Qué queda entonces de este relato que todos sabemos? Una profunda lección religiosa que Yavé intervino como un guerrero poderoso para liberar a su pueblo.
· El miedo a la libertad
La libertad es una cosa muy apetecida del mundo, pero también la más temida. Porque ser libres es no estar atado a nada ni a nadie. Y la experiencia nos enseña que nuestras ataduras nos resultan muy gratificantes.
Veamos: el borracho, el drogadicto, el fumador, se sienten atados, no quieren soltar esa atadura, porque les parece muy gratificantes.
La moderna sociedad tiene el poder de esclavizarnos de mil maneras diferentes. El mecanismo mediante el cual la sociedad nos esclaviza es la creación de necesidades: por medio de la propaganda y la publicidad, el sistema crea constantes y nuevas necesidades a la gente que los ciudadanos nos sentimos apresados.
En definitiva se trata de comprender que los individuos, a cambio de las comodidades que enriquecen su vida, venden no solo su trabajo, sino también su tiempo libre. He ahí el nuevo Egipto, la nueva casa de la esclavitud. Por eso la gente necesita más dinero.
· El verdadero nombre de Dios
Nosotros creemos en el mismo Dios que se reveló a Moisés. El Dios de Israel es nuestro Dios. Pero resulte que el nombre y el ser de Dios están íntimamente ligados a la liberación. Por eso creer en Dios y conocer a Dios es trabajar por la liberación de todos los esclavos de la tierra. Los esclavos de la moderna sociedad de consumo.
· La liberación
Es necesario aclarar de qué liberación se trata. La liberación se sitúa a tres niveles:
* Nivel socio-político, que consiste en la liberación del sometimiento injusto a los poderes de este mundo: poder político: dictadura política, poder económico: injusto y poder social: opresor.
* Nivel personal, que consiste en la liberación de las ataduras personales, que nos esclavizan y nos someten, que hace que el hombre pierda la disponibilidad incondicional para el bien y el servicio a los demás.
* Nivel trascendente, que consiste en la liberación del pecado, como el mal mas profundo que afecta al hombre, degradación de la conciencia y del espíritu.
Pero aquí conviene hacer una advertencia importante: al distinguir estos tres niveles y escalonarlos sucesivamente, no se trata decir que lo más importante es la liberación de la miseria y que lo menos importante es la liberación del pecado. En realidad el nivel mas profundo es el tercero, porque el pecado constituye la raíz última de toda esclavitud y opresión. Lo importante es articular los tres niveles, que ninguno suplante al otro. Es más, tenemos que combinar lo decisivo (la liberación del pecado) con lo urgente (la liberación de la miseria).
He aquí la doble tarea que implica a todo creyente:
Sabemos que en esta enorme tarea, no vamos a alcanzar el logro pleno a nuestras aspiraciones, pero no por eso es una tarea menos exigente y menos esencial. Porque en definitiva, se trata de comprender que ésta es la tarea primordial del creyente.
Se trata de entender y comprender que la tarea primordial del creyente no es una tarea de desarrollo, sino una tarea de liberación. El desarrollo va asociando profundas dependencias y esclavitudes de todo tipo, mientras que la liberación consiste en la eliminación de las dependencias y de toda esclavitud.
BUEN TRABAJO AMIGA/O CATEQUISTA.
P. Segundo Tene
Para profundizar:
· Libro 4, Lámpara para mis pasos, Encuentro 7, Dios quiere que seamos libres, Moisés. Páginas 35 a 38.
· Catecismo de la Iglesia Católica, No. 2574 a 2577.
P. Jorge
Nigsch
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